jueves 2 de febrero de 2012

L'esperit de la galàxia





Victor Erice a El espíritu de la colmena (1972 ) mostrava una Ana Torrent molt nena, somniant i jugant amb el monstre de Frankenstein.. Alguna crítica de la pel·licula , si mal no recordo a Le Monde, s'intitulava Frankenstein contre Franco. Per Ana, en una meseta castellana que només el malaguanyat Luis Cuadrado va saber filmar, el monstre era una forma de fugir, màgicament de les tristors de món real, un món en el qual durant dues, tres o quatre dècades molts esperavem, un any i després un altre que algún dia sortiria el sol i aquest no eixia mai. Sisa va escriure Qualsevol nit pot sortir el sol al mateix temps que Erice rodà la pel·licula. Hi ha entre tots dos una diferència d'edat que marca. Erice deu rondar els 70 i Sisa i jo passem dels seixanta. El món de la nostra adolescència no fou el mateix - el de Erice fou encara pitjor - i les dues lectures, la d'ell més opressiva a finals dels quaranta i els primer cinquanta, i la nostra dels cinquanta i seixanta no podia ser la mateixa. Compartim que de nit podia sortir el sol. Et tancaves a la teva cambra, si convenia tapaves el sota de la porta perque no n'eixís la llum, Nen si llegeixes  massa et tornaràs cec, obries la página del tebeo o del llibre de la colección Cadete, els de la colección Historias, o els contes de Guillermo, o Beau Geste en les novel·les de Editorial Juventud,  Editorial Molino o els llibres de Salgari o de Juli Verne , i la tristor, la por la sordidesa i la misèria desapareixien,  travessaves la pàgina de paper et converties en caràcters de Garamond 10 fins que clucaves els ulls, mirant de tancar la llum i continuaves, en Cinemascope y pantalla panoràmica la festa que permetia fer de les tristors fum, amb els nostres amics invisibles que havien entrt pels nostres ulls i ara en feien companyia en els nostres somnis. 

Recupero aquest video trobat per l'Edu amb una nota de Facebook on diu que cito molt aquesta canço. Doncs si, i mal que pugui pesar-li a Sisa, és l'obra mestra de la Nova cançó.

martes 10 de enero de 2012

La Razón y la Sinrazon

Agotado desde hace muchos, muchos años, porque la editorial desapareció y tras pensármelo no poco, este libro ha sido digitalizado y es posible acceder al mismo. Publicado en 1988 y tras no pocas vicisitudes editoriales, su proyecto se inició con un texto de antropología histórica que presenté en el I Congreso de Antropologia de Barcelona en 1978 (Ideología asistencial y práctica económica). Ese largo texto estaba destinado a ser el capítulo "histórico" de mi tesis sobre los conflictos del Manicomio de la Santa Cruz. Nunca pensé que  acabaría siendo determinante en mi obra posterior, tanto en La Razón y la Sinrazón como en Stultifera Navis.

Defendí mi tesis en Francia y al solicitar la convalidación española, el entonces Decano de la Facultad de Medicina de Barcelona se negó a hacerlo argumentando que no la había defendido en una Facultad de Medicina. Me tocó, a principios de 1980 empezar una segunda tesis. El punto de partida fue precisamente Ideologia asistencial. Pero, a partir de ese y de algunos otros materiales colaterales pude armar una tesis mucho más sólida que la primera. La defendí en 1981 y sobre la misma, eliminando lo que suele eliminarse de las tesis reescribí este libro, y tras no pocas vicisitudes pude finalmente publicarlo y se convirtió con el tiempo en un pequeño clásico de la historia de la Psiquiatría en España. 

El libro se escribió hace treinta años en un contexto de debates entre la antropología y la historia y en cierta medida sigue la senda abierta por  Les colonies industrials de Ignasi Terradas (1979)  y con la obra de Castel sobre la psiquiatrización en América y Francia. Nació con una voluntad comparativa puesto que la evolución del dispositivos psiquiátrico: institucional y profesional catalán, planteaba, al menos así lo creí, perspectivas comparativas con los casos francés y norteamericano, pero también en el contexto de la construcción del Estado liberal en España y el papel de las políticas públicas. Hace treinta años eso era relativamente novedoso, pero sobre todo apasionante, tanto que, de manera intermitente he seguido trabajando el tema después y calculo que me queda aun una década si el tiempo, la autoridad y la biología lo permiten para seguir en ello.

Pensé durante algún tiempo la posibilidad de una segunda edición del mismo. Me he resistido. La evolución de la historiografía psiquiátrica en treinta años ha sido gigantesca. Llenar los huecos que quedaron es hoy prácticamente imposible, probablemente hoy sería imposible escribir ese libro puesto que se sitúa en un contexto - the way we were - irremediablemente desaparecido. Por eso al final, en un arrebato probablemente de follia 
abandoné el proyecto, dejando la razón como una pieza de museo - particular y compartido-, y opté por completar lo que había empezado y no cumplido que era reescribir mi tesis francesa. Por eso Stultifera Navis es  la heredera directa de La razón... y por eso entendí que esta debía permanecer como se escribió, con sus vacilaciones, con sus errores, con la ilusión que la animó en su momento, con el estímulo que ha representado durante tres décadas seguir viéndolo citado. Por eso aposté por digitalizarlo. 


lunes 9 de enero de 2012

Homenaje a Portugal



Escribía hace unas semanas Enric Juliana en La Vanguardia, que Portugal era el único país de Europa del Sur que había asumido con dignidad la respuesta a la crisis. He vivido este año dos meses en Lisboa y estoy plenamente de acuerdo. Portugal es tan distante y tan distinto de la España cañí y quizás por ello lo queremos tanto. Antaño se decía de alguien que era pobre pero honrado. Creo que debo matizar la frase, quizás Portugal sea pobre, probablemente la mayor parte de la gente es honrada - como en todas partes-, pero Portugal es una res pública - o sea el sentido más noble de la palabra república - y eso es lo que hoy se expresa en forma de dignidad civil. Es una sociedad que ha conservado la urbanidad que se decía antes, la cultura cívica, el poderío de la sociedad civil, un cosmopolitismo embodied y no la versión del cosmopolitismo cañí representado en la España cañí como "el patriotismo constitucional" o la "idea de epaña", esto es un proyecto de país que nunca ha tenido nada de res publicano y ello ha motivado el fracaso de las dos experiencias republicanas. Se dice que no puede haber república sin republicanos, no puede haberla sin res publicanos, sin conciencia civil y de clase, sin mirar a la modernidad.

Me regalan Teresa y Luis una funda preciosa bordada con punto de cruz: Produzir e Poupar manda Salazar. Qué ironía, pero Salazar era economista y fue siempre un civil, no un militar. Dictador si, pero de otro tipo, Portugal siempre fue república - se cargaron eso sí al penúltimo rey -, y la sociedad portuguesa sigue siendo en su modestia, civil y cosmopolita, leída, conocedora de lenguas mirando a París o a Londres alternativamente, pero sobre todo al mar, al mundo.

Me dicen mis amigos y mis alumnos portugueses, cuando elogio a Portugal que es un espejismo nuestro. Creo que les cuesta aceptar, porque son res publicanos que su concepción crítica de su República sea en definitiva el valor res publicano  de la sociedad en la que viven y en la que convivo unos meses cada año. Una sociedad que se quiere culta, aunque se quiere también humilde, que no se llena la boca con glorias imperiales, en la que al clero y a los obispos no se les oye, donde la cadena de televisión destinada a Africa ofrece unos informativos excelentes, donde siguen existiendo maravillosas librerías, cafés y pastelarias donde se puede hablar porque los gritos del vecino no atosigan, en donde se puede seguir tomando, en impecables bicas blancas de porcelana los mejores expressos, con permiso de italianos y neozelandeses, del mundo, en cualquier barrio. Un país en el que las señoras mayores ceden el paso a los discapacitados en la puerta del autobús o del eléctrico, en que los ancianos se alzan cuando entra en el autocarro un mahgrebi con muletas. Un lugar donde ante cualquier situación se sienten obrigados que es la quintaesencia del espíritu del dar del que hablaba Marcel Mauss, lejos del gracias, merci o thank you. Un lugar donde el servidor público no es servil sino cortés.

En Portugal la vida está cara y mucha gente sufre, ha de sobrevivir. Pero sobreviven. En Febrero cuando llegamos a Lisboa, enormes carteles del PCP - si el partido comunista portugués - anunciaban que a mas productividad, mas salario. Trabajar, trabajar, trabajar, salir adelante. En Noviembre unos anuncios del licor Beiraô, algo así como un Aromas de Monserrat, lo que antaño llamábamos un estomacal mostraban sendas caricaturas de Merkel y Sarkozy añadiendo "vamos a cumplir". Cumplen. Lo veo en las calles, en las tiendas, en las esquinas, en la universidad.

Hubo una Greve Geral - en Grecia llevan no sé cuantas -, y una manifestación y la cámara ojo decidió asistir en un día maravilloso del otoño lisboeta, con un sol radiante. La maní empezaba a las 14.30 porque en la República se come a horas civilizadas - y se come bien -. El recorrido Pombal, Liberdade, Rossio, Chiado, Garrett Camoens hasta Sao Bento. Quise mostrar a la gente, traté de recoger mis sentimientos. Nunca sabes si lo logras. Me dice Clara, lisboeta, que para ella Cataluña es una república. La miro con el mismo escepticismo que el de Clara o de Luis o de las Teresas me miran cuando hago el elogio de Portugal. Quizás por eso quiero volver a Lisboa y quien sabe si exiliarme allí.

jueves 5 de enero de 2012

Conversaciones en el sofa. Eduardo Menendez


El sofá para TVAntropologia fue un cierto desafío personal. Mi tarea con el video, hasta la fecha se ha basado sobre todo en la idea de la cámara-ojo, un ejercicio de voyeurismo etnográfico muy conforme con las influencias del interaccionismo simbólico por un lado y probablemente del free cinema i de la nouvelle vague de los sesenta, esto es una mirada naturalista, pero no distante de las cosas. No me había enfrentado directamente a una entrevista, puesto que no soy periodista, pero se me ocurrió que podía ser útil proponer a TVAntropología una serie de ellas. El perfil de los entrevistados debía ser senior puesto que carecemos de documentos visuales sobre muchos de los antropólogos del siglo XX: basta ir a Google images o a los repositorios de vídeos para comprobarlo. Al mismo tiempo debía ser un formato de entrevista sin presentador ni entrevistador visible. La idea es que el entrevistado narrase su trayectoria profesional a partir de un esquema simple, una parte sobre cómo desembocó en la profesión, otra sobre su producción científica, una tercera sobre proyectos y una parte final abierta.

Las entrevistas se filman con dos cámaras, una para el soporte de detalles, voluntariamente en planos cortos, en un ambiente lo más íntimo posible (dentro de ciertos límites). Con Eduardo nos encerramos en la sala de reuniones del Departamento, en el sofá de skay azul que es el icono de nuestra institución desde hace casi cuarenta años. El resultado es un ejercicio de aprendizaje por mi parte. El trabajo de edición que hicimos al alimón con Marta Jiménez no pudo tener la perfección técnica que hubiésemos deseado por los problemas con el sonido y el audio y por algunos problemas de iluminación. Creo que la densidad humana del relato de Eduardo lo compensa.

El sofa va creciendo, está grabada la entrevista con Lluís Mallart que emitiremos en un par de meses, y este trimestre grabaremos la de Joan Prat y Domingo Ruano.



jueves 6 de octubre de 2011

Cartes d'unes desconegudes. La Caixa 575


Cartes d'unes desconegudes. La Caixa 575 from Josep M. Comelles on Vimeo.

Cartes d'unes desconegudes. la Caixa 575 forma parte de un experimento narrativo que quiso combinar una narrativa textual y una visual , jugando en los limites de la historia y la etnografia,. En pocos meses verala luz el texto escrito en una version descargable de Publicacions URV. El seguidor no academico de este blog, puede prescindir del articulo y vice-versa, pero ambos se pensaron como una experiencia conjunta. De hecho, se escribio el articulo, una etnografia, como instancia para organizar y desbrozar los datos completos  procedentes de la documentación preservada en el Arxiu Nacional de Catalunya  en Sant Cugat. Sobre los documentos, un centenar largo de instacias se concibio una cinematografia. He explicado en otros post de este blog mi concepcion de las relaciones entre cinematografia y etnografia no tanto como formas narrativas contrapuestas, sino como espacios de interseccion que me permitian expresar dimensiones distintas desde la perspectiva del etnógrafo y autor. Por eso hay en este video una voluntad de borrador expresivo mas que de obra terminada. No podia ser de otro modo: las condiciones de produccion del mismo habian de ser artesanales, puesto que encontrar la documentación visual del periodo en que fueron escritas las instancias: de 1937 a enero de 1939 no dispone de mucha documentación visual accesible. La mayoria corresponde a testimonios de los frentes. Mi intención era mucho más modesta: se tratba de combinar los textos conn imágenes con el objeto de visualizar la tensión dramàtica implícita en los textos, y ver cual era el resultado ante la audiencia. La razón de todo es que supe, desde el primer dia en que encontre la Caja 575 que seria absolutament incapaz de decir los textos, de tal modo que hube de imaginar una estrategia narrativa, por tosca que fuese, para poder narrarlo. Por eso la presentacion del texto no se hizo como una presentación academica convencional sino que el video era la presentacion, y sobre el mismo y los comentarios que se hicieron, he retocado algun punto y cambiado algunas cosas.



Balls Robats


Balls Robats, el documental que emeté TV3 a l'espai Sense Ficció, a finals de 2011, dóna la veu a les vides i a la paraula d'un pomell de persones que pateixen una malaltia mental i comparteixen els seus dies entre una institució i casa seva. Dit així algú podria dir, "un documental més sobre bojos". Doncs no, malgrat més de vuit mesos de treball amb la participació de mes d'una vintena de persones, pacients, professionals, "experts", la Montserrat Besses i el Lluis Montserrat han trascendit el documental en el sentit estricte del terme, el document, per construir una cinematografia de la bogeria que envaeix la pantalla des del primer pla. Document fou Titicut follies als anys seixanta. Balls robats és una altra cosa

Lluny d'una mirada naturalista, els autors van comprendre, ben aviat, a partir d'un contacte de llarga durada amb els actors, que el documental no podia limitar-se a mostrar-los en la distància, que s'havien d'implicar personalment. Fent això, la mirada dels autors esdevé etnogràfica, doncs atrapada per la inmersió, per la observació participant, vol comprendre  i  transmetre en una cinematografia, les sensibilitats a flor de pell que en el viure estan, que en la bogeria són omnipresents i que han de trametre als que veurem el film des de casa nostra. Han de trametre les sensibilitats del actors, dels "bojos", però també les sensibilitats i les emocions dels autors en la seva relació amb els actors i amb el tema. Es a dir cal una etnografía basada en una cal·ligrafia cinematogràfica. No es possible una sense l'altra. I és tan difícil de reexir en aquest tema que és més simple fer-ho en la ficció que en la sense ficció


En la sense ficció, Balls robats es construeix sobre una metàfora sobre el ball i la vida que delimita les parts del documental. Metàfora imaginada i filmada en una sala que podria ser la Salle Wagram del Dernier tango a Paris -una altra aproximació cinematogràfica a la bogeria-, primer amb ballerins professionals, al final amb els actors substituint als ballarins, i que es construeix amb una càmara sensible que pren vida, en un ritme volgudament lent, amb moviments de càmara d'una elegància formal extrema, amb un us de la llum que crea intimitat, calor, amb la combinació dels efectes que permet el video i que transformen el documental en un ram de poemes visuals d'enorme valor etnogràfic, només interromputs per alguns excursos més distanciats pero necessaris per situar en un context concret de realitat un drama humà punyent a la nostra societat. 


Confesso que els primers cinc o deu minuts del documental, enlluernadors en el seu tempo volgudament lent per permetre la presentació dels actors, em van atrapar en el joc i vaig endinsar-me en ell. El document - Sense ficció és una emissió de documentals -, era el que a priori un espectador pot esperar, però esdevenía des de les primeres imatges una altra cosa que t'atrapava,  t'envoutait, t'arrencava de la butaca, et feia travessar la pantalla, i de la ma d'una càmara prodigiosament sensible, de puntetes, et permetia seguir als actors pels passadissos i les cambres, per les habitacions dels pisos, per l'hospital. Una traça que ens permete compartir, amb una mirada pudorosa, delicada la seva privacitat, la complexitat barroca del seu espai vital, prestatgeries prlenes d'objectes, un ordre o un desordre, les seves vacil·lacions. Ni un sol pla de més, ni un sol pla de menys. Amb l'ull de la càmara el relat de l'actor, relat i mirada intrincats l'un en altre que permeten que l'espai reclós esdevingui la projecció del món interior i exterior que s'associa a la bogeria. Plans d'una elegància formal i estètica que ens duen dels pisos a les sales de la institució, sempre de puntetes, sempre silenciosos, sempre discrets, gens tafaners. Plan fixes on experts i els bojos és confonen en un mateix decorat, on uns relats i els altres s'imbriquen en una bogeria que no deixa de ser comú. Plans de jardins, amb figures humanes solitàries, en jardins impossibles, en un decorat d'un altres segle on figures envermellides juguen a basket o fumen impenitentment. Pla final tot en blancs, amb una llum dura, en el passadis de la institució amb la teoria de bojos dispersant-se ordenadament per les cambres, i al final, amb el passadís desert i el silenci, la boja menuda al fons de la imatge que surt fent una ximpleria infantil,  potser per dir adeu.

Cinematografia i poesia. Es possible parlar de bogeria sense poesia, sense emoció? Probablement no, al menys això creia Foucault i no el desmentiré. Volem reduir la bogeria a patologia, a classificació, a medicaments, a medicina, a institucions, a reivindicacions, a exclusió, a rehabilitació. Els pomell d'actors de Balls Robats prenen medicacions, les seves facies mostren els efectes secundaris de les terapèutiques, la seva rutina diaria és institucional. Són probablement (clínicament) malalts i pateixen, i viuen una existència plena de dissort on les nafres de la malaltia s'associen a les nafres socials, a la estigmatització, sovint a l'exclusio. Algú podrà dir, desde una mirada "científica" que els actors de Balls Robats no són representatius. De fet als posts del blog de TV3 n'hi ha alguna insinuació, com també una certa vindicació del no paper dels familiars en el documental. Erren, la Montserrat Besses i el Lluis Salvador han fet una poètica de la bogeria centrada en els bojos i a l'entorn de les seves dimensions de creativitat, l'art dels bojos actors i l'art dels documentalistes atrapats els uns per els altres, com ells mateixos explicaven en una petita intervenció al final de la emissió. Atrapats. Com jo estava atrapat des de la meva pantalla, les llàgrimes als ulls veient el músic que s'asseu davant el piano que fa vint anys que no toca, acaronant el teclat, sense gosar moure la tecla, intentant unes escales vacil·lant en un espai impersonal, minimalista al seu entorn. Tant se val si no és ciència. Diuen els seus autors, que és un documental de servei públic. Assegut davant la pantalla, ahir nit, em vaig sentir molt cofoi de la nostra televisió pública. Balls robats em va robar el cor.

viernes 23 de septiembre de 2011

La reforma sanitaria a Espanya



History
Although there are precursors in the early years of the 20th century – the Ley de Accidentes de Trabajo (Work Accidents Act) of 1900 and the creation of the Instituto Nacional de Previsión or INP (National Institute of Social Security) in 1909 – the history of health insurance in Spain begins in 1943, shortly after the end of the Spanish Civil War (1936-39), with the founding of the Seguro Obligatorio de Enfermedad or SOE (Compulsory Insurance Against Illness) by the Falange Española, the Spanish fascist party. It was modeled on the Italian fascist health insurance system and financed by workers and employers. Like the social security system created in Germany by Bismarck in the 19th century, it covered only those who paid into it. The INP and the SOE remained under the control of the Ministry of Labor (Ministerio del Trabajo) from 1943 to 1976. By 1960, only 50 percent of the Spanish population was covered because the system was reserved for blue- and white-collar industrial workers. Public servants, members of the armed forces, and a number of other groups had separate coverage via a monthly fee withheld from their salaries. The SOE did not cover mental health care, which was provided through public and private beneficent institutions. 
            The Ley de la Seguridad Social (Social Security Act) of 1967 broadened coverage to include peasants and sailors, and marked the beginning of the transition from the SOE to a universal-coverage system. By 1975 three quarters of the population was covered. Following the end of the Franco dictatorship in 1975, Spain created a Ministry of Health (Ministerio de Sanidad), and the INP became INSALUD (National Institute of Health). At this point Spain had a network of hospitals and health facilities built by INP and open only to those covered by SOE, and more than a hundred hospitals operated by the diputaciones provinciales  (provincial administrations) and city councils, and three dozen mental asylums operated by the diputaciones. The provincial and municipal hospitals were open to all, but operated as beneficent institutions, and suffered from significant financial problems resulting from the economic weakness of the Francoist state.

Health Care Reform
By the late 1950s, health care reform was a dire necessity because of the fragmented management of hospitals and the damage inflicted on the entire medical and health care system by the Spanish Civil War. As late as the mid-1970s, only half a dozen Spanish hospitals were being run according to international standards. The debate on health care reform began in two industrial regions (Catalonia and Asturias), and became part of a wider movement of resistance against the Franco dictatorship. After Franco’s death in 1975 the British National Health Service (the Beveridge model) inspired the main proposals for reform.  The Ley de Sanidad (Health Care Act) of 1986 established universal health insurance (including mental health services) funded through the Spanish state’s general budget. All medical care is provided without charge to patients. Prescription medication is free for retired persons; all others pay 40 percent of the cost.
            The 1978 Constitution reorganized Spain into a decentralized state consisting of 17 autonomous communities and two autonomous cities (the Spanish enclaves of Ceuta and Melilla in North Africa). In 1981 health care management was transferred from the central government to Catalonia, the Basque Country, and a few other autonomous communities, and by 2001 to all the rest.
            Despite these reforms, the Spanish health care system remains to some extent a product of the Franco regime. Although based mainly on the Beveridge model, it contains elements of the Bismarckian model, and has retained an organizational culture based on clientelism and the protection of corporatist interests. Users of the system have absorbed its paternalistic ethos, and the expectations this generates have led to steadily increasing demand for services perceived as “free.”
           
The Current Spanish Health Insurance System 

1) There are 18 different models of health care management, the distinctive features of which derive from questions of political economy and ideology in each autonomous community. Each model is the outcome of a specific constellation of factors that include the density of preexisting facilities, geography, and pressure brought to bear by labor unions, the Catholic Church, and professional associations, among other groups.

2) Physicians enjoy privileges unavailable to other health care professionals, in part because they are permitted to work for both public hospitals and private clinics. They are overrepresented in the public health care system, while nurses and paramedical professionals such as physical and occupational therapists are underrepresented. 

3) Spain is a large and diverse country, and there are significant variations in income levels, health care costs, and health care needs across the different autonomous communities. Health care, like education and most social services, is administered by the autonomous communities but not directly financed by them. Tax revenues go to the central government, which redistributes them in ways not always proportional to needs and costs.

4) Despite universal coverage through the public health care system; there is a parallel private health insurance market and a network of private hospitals.

5) Because Spain has a declining birth rate, an aging population, and an increasing life expectancy, retirees constitute an increasingly larger proportion of public health care system users. As social policy, providing prescription medications without charge to all retired persons regardless of income level is regressive, distributing the same benefits to those with higher incomes as to those whose pensions barely cover their living expenses. In the current economic crisis, the system as a whole is unsustainable. Expert opinion favors the introduction of co-payments to reduce costs and demand for services, while public opinion resists any attempt to limit access.

Both the history of Spanish health care reform and the current state of the Spanish health care system are rich fields for research. Questions of interest include the transition from an obligatory health insurance system to one of universal access; the nature of medicalization in Spain and how it is affected by a globalized health market; the regionalization of health care and its consequences; the impact of 60 years of social insurance on cultural values; and the cultural forces shaping medical careers (Spain has one of the highest rates of feminization in all the health professions).

Gaps in research
Cultural and social studies of health insurance in Europe generally and Spain specifically are not very common. Since 1970 there has been a growing interest on the part of historians in exploring the origins of health care systems in Europe, and anthropologists have carried out local ethnographic studies. The main focus of research, however, is not in the social sciences but in the fields of health economy and public health. Most of the Spanish research is published in Spanish or Catalan and is not available in English. As a peripheral country, Spain is under-studied by comparison with the countries of the European core, and its complex administrative and political system is not well understood outside its boundaries. 



Bibliography

The biannual SESPAS REPORTS provide some of the best information on the main public health problems in Spain and their implications for public health policy. A portal to official information and statistics on the Spanish health care system is located on the Ministerio de Sanidad web page. Two well-known reports analyze the main problems of the system:

Abril Martorell Report (1991, in Spanish). The Spanish government never accepted the report. A good summary of the report can be found in Wikipedia.

Vilardell Report (for the Catalan health system, 2005, in Catalan)

A very important source of information on the history of Spanish health care reform is the reports and books published by the Instituto Nacional de Previsión (1909-1977). These can now be downloaded from the INGESA web page.

Following is a selected bibliography of historical, sociological and ethnographic sources published over the past 40 years on the Spanish health care system:

Comelles, Josep M. (1988) La razón y la sinrazón. Asistencia psiquiátrica y desarrollo del Estado en la España contemporánea. Barcelona: PPU.

De Miguel, Jesús (1975) The Spanish planning experience 1964-1975.  Social
Science and Medicine. 8(9):451-459.


De Miguel, Jesús (1976) La reforma sanitaria en España. Madrid: Editorial Cambio 16.

De Miguel, Jesús (1977). Policies and politics of the health reforms in
southern European countries: a sociological critique. Social Science and
Medicine, 11:379-393.

De Miguel, Jesús (1979) La sociedad enferma. Las bases sociales de la política sanitaria española. Madrid: Akal.

De Miguel, Jesús de (1983) Estructura del sector sanitario. Madrid: Tecnos.

Guillén, Ana (2000) La construcción política del sisterma sanitario español: de la postguerra a la democracia. Madrid: Exlibris Ediciones.

Navarro, V. and Martín Zurro, A. (2009). La atención primaria de salud en
España y sus comunidades autónomas. Barcelona: Semfyc.

Ortega, Francisco, and Fernando Lamata (1998) La década de la reforma sanitaria. Madrid: Exlibris Ediciones.

Sánchez Bayle, Marciano, ed. (1996) El sistema sanitario en España. Evolución, situación actual, perspectivas y problemas. Madrid: Los Libros de la Catarata.

Sigerist, H.E. (1943) From Bismarck to Beveridge. Developments and trends in social security legislation. Bulletin of the History of Medicine, reprinted in Journal of Public Health Policy 20(4): 474-496, 1999.

 Josep M. Comelles, M.D., Ph.D.
Laia Bailo, B.A., M.Sc.
Xavier Allué, M.D., Ph.D.
Susan M. DiGiacomo, Ph.D.

Departament d’Antropologia, Filosofia i Treball Social
Universitat Rovira i Virgili, Tarragona, Spain




martes 16 de agosto de 2011

Series de televisión, cinematografia y etnografia



A principios de los sesenta, en el blanco i negro de la pantalla tonta, mi generación abordó la ficción televisiva: Perry Mason, El Virginiano, Surfside 6 pero sobre todo Los Vengadores con Emma Peel (Diana Rigg), el colmo de la experiencia erótica, fetichista y visual adolescente en mis años de preuniversitario. Nunca pensé, pero, que las series televisivas acabarían formando parte de mi vida profesional. Cómo, un cinéfilo de pro, como yo, podía considerarlas series como un género mayor. He de confesar que Los Vengadores, El Prisionero, series británicas de los sesenta - también Downstairs, upstairs - para un cinéfilo con especial querencia hacia la ciencia-ficción o el thriller de calidad, pero también por los retratos sociales, significaban una contradicción inconfesable. Cómo aceptar su valor cinematográfico y narrativo sin haber de reconocer que la televisión era algo más que la caja tonta, o la versión seséntica del divertissement pour ilotes que sirvió a Paul Valéry para caracterizar el cine del primer tercio del siglo.

Confieso que erré. A medida que la decadencia del cine parece más evidente por las trasformaciones que han sufrido los criterios de exhibición: desde los cines de barrio de programa doble a los palaces de estreno de mi adolescencia, a los multicines y más recientemente a la visualización doméstica primero con el nivel de calidad baja del video analógico hasta el visionado actual en HD en las tabletas y las pantallas de plasma de 16:9, las series han sustituído la imaginación presente en las series B y en los Harrihausen o Tourneurs , y han abierto un nuevo espacio a la narrativa visual, tanto de ficción pura y dura como de ciencia ficción como en las extraordinarias Farscape y Battlestar Galàctica. Narrativas que en el primer caso se mueven en registros naturalistas, que no desmerecen en absoluto al neorrealismo italiano - Rossellini hizo también televisión -, en The wire, Southland o Terriers o a un realismo próximo a Dickens, Balzac o Pérez Galdós como en la extraordinaria comedia humana que son los sesenta episodios de Los Soprano.

Desde el punto de vista cinematográfico (etnográfico), lo que se está viendo es en muchos casos sorprendente y abre un debate sobre el valor etnográfico (cinematográfico) de la ficción en televisión. Descubro un día y otros como los ritmos de los episodios entre 30 y 60 minutos permiten guiones que, recuperan el valor entomológico de la mirada etnográfica. Suponen, por parte de guionista y equipos de producción de un trabajo de observación que implica, incluso en Treme un periodo previo de fieldwork. La escena del entierro en el primer episodio de esta última tiene un valor documental enorme, pero también, en todas ellas es posible aislar secuencias, escenas y aun episodios enteros cuya única finalidad es más la etnografía que el propio desarrollo de los argumentos. También Flaherty hubo de ficcionalizar Nanook y Visconti lo hizo en La terra trema y aun en Rocco e il suoi fratelli, y no es menor la calidad visual y narrativa de algunas series actuales serán servidos en general por actores en estado de gracia y con una cinematografia que a menudo desborda la funcionalida artesanal que se les supone a los directores para alcanzar soluciones de vanguardia.

Mi inmersión en la ficción televisiva me hizo aproximarme, hace algunos años también a los medical dramas. Desubrí materiales fascinantes que podíans er útiles para mis clases sobre la medicalización de la sociedad actual. Descubrí ejemplos visuales extraordinarios, descubrí que podia narrar en una clase utilizando insertos de clip en la narrativa global, y que eso me reconciliaba con mis pasiones cinéfilas y ahora- no me gusta el término- seriéfilas. Tanto es así que mis colegas de la Rovira Virgili me propusieron un seminario sobre el tema, y sobre ese preparé el que impartí en la  Escuela de Enfermeria Gimbernat. Lo filmaron pulcramente y aunque: por razones de copyright no pudieron incluir los clips, el resultado final no deja de ser una alternativa a los posts escritos.

P.S. He hablado de Los vengadores al principio. Aunque como este post combina lo personal como lo académico. confieso que soy fan indiscutible de 24 y de Jack Bauer. Entre Los Vengadores y 24 hay una vida en medio, y Renée Walker en la séptima temporada de 24 fue para mi la reencarnación de Emma Peel en mi edad madura.

viernes 15 de julio de 2011

Euridice & Orfeu

El 9 de Juliol de 1991, a un quart de cinc de la tarda, Euridice va perdre la pell en un lloc de l’Alcarria. Va rodar, encesa, des del seient del passatger al voral. Orfeu eixí per la porta del conductor, la va veure grisa i nua a la sorra. Anà a obrir la porta lateral de darrera del vehicle per alliberar als nens. Era tancada per dins. Va donar la volta, obrí la porta del conductor, creua les flames, va obrir la porta per dins. El nen gran s’havia endut el petit al fons. A l’escola li havien dit que era el que calia fer en un incendi. Els nens van sortir del vehicle, sense sabates. A Euridice van entrar-la en un Audi negre. Es va esvair, cap al sud, navegant per la llacuna seca en mans de Caront.

Euridice & Orfeu van viatjar tots dos a dos inferns, sense que ell trobés ella, sense que ella trobés ell. A Orfeu Caronte va dur–lo a un infern psíquic, a Eurídice al ver infern que ningú gosa anomenar. A ella van tancar-la dins un malson de mesos, suspesa en un llimb. Ell va cercar-la impotent, però coneixedor que la trobaria de nou. Van trigar mesos en retrobar-se. Ella va mirar per seu únic ull que llampegava i va plorar.

Dins l’infern mai van saber saber si podrien eixir-ne plegats. Plors, solitud, misèries, incomunicació, tristesa, moments efímers de joia. Orfeu i Eurídice sabien que per eixir no podien mirar endarrere. Un enigma sense aparent solució. Mirar era morir, no mirar era viure. Podrien? Orfeu no va saber què faria Eurídice. Ella si. Orfeu esperava el miracle de recuperar-la com el nou de Juliol de 1991 a les quatre en punt mentre feia la becaina al seient del passatger. Ella sabia que no podia girar la cara cap a l’espill del passat. Ell va comprendre ben aviat que ella i ell eren uns altres, ella diferent però tan meravellosa com abans.

Ella i ell viatgen, com cada estiu, al Nord allà on cada nit surt el Sol, i el cel i la llum són de nacre, i comparteixen un silenci només trencat pel cant d’alguns ocells escadussers, per l'esguard faceciós d’alguna guineu, en una savana de molses i líquens, entre el brunzir dels mosquits a l’entorn de les torberes, enmig de bedolls nans. O trepitjant platges envoltades de roquers deserts, platges penjades a dalt dels cims pels moviments geològics, entre ferros rovellats fruit d’impossibles naufragis o de fragments de caps duts als atzar pel vent i les onades. O en fars perduts en planúries desertes, vermells i blancs, silenciosos amb la seva llum encesa durant la nit que es dia per les que naveguen ella i ell, estiu darrera estiu. Cada any el nou de Juliol:

- Saps quin dia és avui, diu Euridice.

- Saps quin dia és avui, diu Orfeu.

És clar que ho saben. Mentre naveguen per carreteres deserte, l'udol de la sirena de boira s’esvaeix mentre puja la boira i la nau al mar balla entre onades plàcides.

Aquest any és diferent. En fa vint del 9 de Juliol de 1991

- Ces pleurs, c’était vous? Le sang était le sien (Rostand, Cyrano)

Skarvåg, Magerøya (9 de Juliol de 2011)

martes 14 de junio de 2011

La crisis del modelo sanitario anglo-cubano-falangista


Ante todo, he de señalar que nuestro sistema sanitario, contra muchas afirmaciones ditirámbicas, es simplemente normalito. Nos cuesta, en términos de PIB, la mitad de lo que gastan los Norteamericanos. Es un sistema baratito, en términos macro, beneficiado por prácticas culturales hasta hace poco relativamente sanas en materia de alimentación, de uso del ocio y de pràcticas sociales razonablemente saludables. 

El problema es que, por distintas razones, casi siempre ideológicas o presas de lo políticamente correcto, nadie ha querido abordar a fondo, es decir en toda su complejidad, algunos de los determinantes estructurales, ideológicos que configuran la evolución del consumo sanitario en términos culturales durante el último medio siglo. Esto es, no se ha querido abordar el proceso de medicalización de la sociedad española porque hacerlo significaba dejar en evidencia intereses políticos y coporativos, aparentemente inconfesables, sobre los que no convenía ni el debate ciudadano, ni la reflexión distanciada.

La mayor parte de análisis, dejo de lado las aportaciones académicas que no suelen estar al alcance del público médio, forman parte de la llamada opinión publicada y,  corresponden al papel de mediación de los llamados medios. Se limitan a poner de relieve el crecimiento del gasto o de la demanda en términos puramente económicos y siempre de modo burdamente simplificador. Un reciente editorial de El País, aun con los límites que supone resumir en una cuartilla una situación de crisis, cae de nuevo en el mismo error aunque pone de relieve dos indicadores significativos: el gasto farmacéutico y la frecuencia del uso de la visita médica, hasta ocho veces superior que el sueco, por ejemplo, y que no responden, y ese es el error del editorialista, a razones de racionalidad económica, sino a una lógica cultural construída historicamente.

Olvida el editorialista que la reforma sanitaria española de la Transición no fue el producto de una ruptura, sino un compromiso, como todo el proceso transicional, que no puso en cuestión los efectos culturales de procesos anteriores en el despliegue de los dispositivos (hospitales, ect...), en procesos de institucionalización corporativa de los profesionales, y en una formas de consumo que se enraizaron culturalmente: la cultura del 18/ o del cartillero. Así se mantuvo una estructura compleja en la prestación del servicio (no me refiero a su descentralización en las CCAA), sino la persistencia de los viejos modelos mutualistas: Mutuas de Accidentes de Trabajo, seguros libres para los accidentes de tránsito, persistencia de sectores "privilegiados" de funcionarios (MUFACE) que operan en un 90% de casos con las aseguradoras privadas a las que así se ha dado aire; ISFAS (Ejercito y Guardia Civil), de tal manera que el sistema combina elementos de lo que podríamos llamar un modelo Beveridge (en términos coloquiales el modelo "anglo-cubano" que se postulaba durante la Transición, y un amplio respaldo de modelos "Bismarck", en particular porque el modelo mutualista del S.O.E. implantado en 1942 y revisado en 1967 y de filiación fascista (sanidad) y nazi (auxilio social). Su populismo nazi-fascista, tras tres décadas de funcionamiento sirvió para construir una cultura sanitaria en amplísimas capas de la población basada en una caoncepción "paternalista" de la mútua, en el énfasis cultural y burocrático (bajas y partes de continuidad) en el papel del Médico al que se sumaria, durante la Transición, una reforma hospitalaria que reforzaría más si cabe el "medicalismo"y el asistencialismo del sistema. No voy a negar que el modelo ha funcionado y que nuestros indicadores de salud son excelentes, y que la medicina es muy resolutiva. Pero en la crisis sanitaria el problema no es este: analicemos un par de aspectos.

1) El consumo farmacéutico. En nuestros hospitales, los farmacéuticos manejan unas seiscientas moléculas, la inmensa mayoría genéricos: la partida de farmacia de los hospitales no es exagerada en relación a su capacidad resolutiva. Por tanto el problame de la farmacia se halla fuera del hospital donde el "ud. me receta porque paeso pago" no es un hecho actual sino los lodos de los polvos acumulados desde los tiempos del petitorio del SOE: estamos hablando de tres generaciones (1942-2011), y de la imposibilidad desde los orígenes en pensar en el papel que podía tener la enfermeria, los trabajadores sociales y más recientemente los fisioterapéuticas en la gestión de los cuidados crónicos y especialmente en la intervención domiciliaria. Y en el consumo farmacéutico ha habido siempre copago.

2) La "hiperfrecuentación". En 1972, en San Fernando de Cádiz atendí un día una consulta de pediatría en el ambulatorio - de las de dos horas-. Había 137 números para 120 minutos y consumí en el empeño dos talonarios de recetas de los de antes. El 95% venían "a por la receta", como ahora... Parsons, en los años cincuenta ya puso de relieve, en los Estados Unidos, el desplazamiento desde las formas de autoatención a la dependencia de los médicos. Sin embargo, no señaló que una de las razones primordiales era que el propio sector salud había tomado conciencia de su condición de negocio en expansión y que era importante crear una población médico-dependiente. En España, el proceso se construyó sobre una masa enorme de población que nunca había tenido acceso fácil al médico (por su costo) y a la que el seguro ofrecia el servicio aparentemente gratis y con un discurso oficial, durante el periodo falangista pero que ha seguido después (populismo se llama esta figura) de que había que dar teniendo en cuenta que dar buscaba la adhesión al Estado de obras primero y la estado democrático después sin debatir cuáles eran sus costes reales.

Pero además, el burocratismo del sistema obliga a trocear los procesos diagnósticos, los tratamientos y la continuidad de cuidados, especialmente en primaria pero también a otras escala en los hospitales, a partir de derivaciones permanentes y sistemáticas con lo que supone de costos inducidos, de baja productividad de costos colaterales para los pacientes y sus familiares convocados para hacer de taxistas y acompañantes en poblaciones que por razones culturales o de edad son incapaces de ejercer su autonomía personal. Todo esto se paga... pero nunca nadie ha querido asumir de un modo comprensible para una población con tasas de analfabetismo funcional muy altas, qué supone. Todo son derechos, pero no hay obligaciones ni se pone en relación que nuestro IVA es del 18% cuando en Portugal ya es del 23 y en Escandinavia el 25 . El editorial del País puede ser una reflexión para un sector muy reducido de la población. El copago no es más que un parche mientras no haya una consciencia ciudadana amplia y un debate público, en un lenguaje adecuado para que la ciudadanía tome conciencia de cuáles son nuestros límites y su costo: hay que decir que las listas de espera son inevitables y no proclamar de modo populista que van a desaparecer, que muchas de las prescripciones y de las pruebas diagnósticas pueden tener un valor simbólico, pero no una efectividad real. Hay que contar que los transplantes de cara pueden ser un acontecimiento científico pero hay que dejar claro lo que han costado y su finalidad real. Hay que decir que el consumo de servicios por los inmigrantes es muy bajo porque son jóvenes mientras que son nuestros mayores los que consumen la mayor parte de la partida sanitaria. Y así podria seguir.

En las encuestas esas que se hacen la sanidad y la educación no son percibidas como un problema más que por un 10-15% de los encuestados. Eso es un signo de que la población los considera buenos, funcionan tal como esperan que funcionen. Por eso en el agenda política no conviene decir la verdad sobre ellos: como decimos en Catalunya ja ens està be. Ahora se plantea el problema: la solución oscilará entre la amanaza del copago o empezar a debatir de verdad. 

Miren, cuando era un medico recien salido de la facultad (1972) y trabajaba en el seguro ya decíamos que cobrando 100 ptas de entonces (0'60€) limitaríamos la frecuentación. En absoluto. En nuestro modelo de cultura sanitaria el copago no va a reducir la frecuentación ni el gasto sanitario: hubo siempre copago para los medicamentos y la salud y la comida son prioritarias de modo que el modelo de consumo sanitario que tenemos no va a moderarse puesto que el sacrificio económico se hará en otros temas, como el ocio, por ejemplo...

Como decían Tip i Coll, la semana que viene hablaremos del Gobierno.